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SALUD | HISOPADORES

“Estaba agotada, me senté un rato y di gracias por otro día”

Una enfermera hisopó en 8 horas a 200 personas en un retén. Un compañero tomó la imagen de esa jornada que representa la de muchos. Pide que dejen de hacer reuniones sociales y cumplan con el protocolo sanitario.

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Crédito: Gentileza

Elena Gómez es una enfermera del hospital San Roque de Esquina. Tiene por mes dos guardias de doce horas en un retén. La imagen que compartió uno de sus compañeros luego de una larga jornada de trabajo se está convirtiendo viral en las redes sociales. El agotamiento del personal de Salud es inevitable como también su enojo por la falta de colaboración de grupos sociales que no cumplen los protocolos sanitarios. 

“Estaba en la guardia y, en un momento de agotamiento, me senté, respiré hondo y pude decir: ‘gracias, Dios, por otro día’; en ese instante mi compañero me tomó la fotografía”, contó Elena a República de Corrientes.

Era el 6 de enero. Su turno comenzó a las 8 y a las 11 ya había hisopado ella sola a 99 personas. Pidió apoyo y llegó por la siesta. A las 16, su jefa la reemplazó y le dijo que fuera a su casa, su compañero (administrativo) le dijo: hiciste 200 hisopados vos sola.

“Se había habilitado el permiso para fin de año y en pocas horas fue un caos, había gente que vino de Ushuaia para ver a sus familiares. A las 11 le pregunté a mi compañero cuántos hisopados íbamos y me dijo 99. Le dije que sentía que me desvanecía, miro a la ruta y veo muchos autos, pensé en las familias que estaban esperando y seguí”, relató.

Así como otros hisopadores, ella tenía “doble barbijo, cofia, mameluco, camisolín” y, en un “día común” realizan 50 test en doce horas. “Estábamos hisopando a todos excepto a menores de 16 años y los que estaban exceptuados, los que ya tenían resultado negativo”, contó Elena.

“Sentía que me iba a desvanecer, mis piernas estaban muy cansadas y le pedí a un paciente que me esperara dos segundos porque no me sentía bien. Pedí a uno de los chicos un sorbete, que me paso por el costado del barbijo mientras tomo agua. Pienso que la gente no puede padecer calor y seguimos hisopando”. Así fue uno de los días con más trabajo desde la pandemia.

La enfermera tiene 32 años, es madre de dos niños, de 3 y 11 años. Le preocupan sus abuelos y su mamá, que forman parte de un grupo de riesgo. “Pienso en ellos y que los podemos contagiar, los veo muy poco desde que todo esto empezó y da mucha bronca cuando vemos fiestas y reuniones. En Esquina están habiendo muchas y nosotros estamos cansados”, expresó.

El día de la fotografía, contó que había gente que ya tenía hisopados negativos y podían pasar, otros eran menores de 16 años, pero a otros les tenían que hacer el test para dejarlos ingresar. En cuanto a la reacción de la gente, dijo que “hay muchos que se quejan pero explicamos que es lo que corresponde porque estamos cuidando a todos. Hubo una familia de Rosario que dio positivo y tuvieron que volver”.

“No solemos tener inconvenientes para hisopar, sí una vez una señora quiso cortar la ruta, pero se solucionó. Los transportistas son los que más cuestionan por qué hisopamos. Explicamos que estamos protegiendo a los vecinos. Sí es cansador para ellos y también para nosotros que nos hisopemos todas las semanas para estar tranquilos de que no llevamos el virus a nuestras casas”, comentó.

 

"Hay muchos que se quejan, pero 
explicamos que es 
lo que corresponde porque estamos 
cuidando a todos. Hubo una familia 
de Rosario que dio positivo y tuvieron que volver”

ELENA GÓMEZ
ENFERMERA HOSPITAL SAN ROQUE

 

En cuanto a la pandemia y las diferentes etapas por las que pasaron desde el lugar que ocupan, describió que “hoy hay más casos y vemos que la gente está saliendo mucho. Los jóvenes no se están cuidando. Al inicio era una locura cómo todos compraban alcohol en gel, se agotaron. Ahora no cumplen con las cosas mínimas como el distanciamiento social y lavado de manos, después el alcohol, pero primero lavado de manos y distanciamiento”.

“Me coloqué la vacuna hace una semana, nos lleva un poco de tranquilidad”, contó y agregó que esto es un paso importante, pero no el último y que se necesita el apoyo de todos. “Es fundamental que no haya aglomeraciones”, dijo.

Una amiga suya fue quien compartió la imagen y en su publicación escribió. “Esta foto fue tomada en el retén de Guayquiraró, luego de una mañana muy agitada donde ella realizó muchos testeos de covid. Ella todas las veces que se va a ir llora del miedo, por contagiarse o contagiar a los suyos”.

“Sale a las 6 y no sabe la hora a la que vuelve, se aguanta insultos, gente de mal humor y miles de cosas. Pero ellos son los que ponen el pecho para cuidarnos a todos. Sean responsable por ellos, ayuden a ellos que están luchando y cuidando la vida de todos”, expresó una de sus amigas.

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