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FERIA PROVINCIAL ARANDÚ PO

Las manos sabias mostrarán lo mejor de las técnicas ancestrales en Empedrado

Gisela Aguirre es tejedora oriunda de Mocoretá. Confecciona las prendas en telar,  con lana que adquiere en Curuzú Cuatiá y luego tiñe con yuyos, cáscaras e insectos. Desde hoy estará en la feria. 

Crédito: Gentileza

Provenientes desde todas las latitudes de la provincia y también desde Paraguay, Uruguay y Brasil, se concentrarán desde hoy los artesanos en la feria Arandú Po, en la plaza 25 de Mayo de Empedrado.

Casi lista para emprender el viaje desde Mocoretá, Gisela Aguirre -una artesana textil que aprendió técnicas de su madre y luego fue incorporando nuevos saberes a sus prendas- relató parte de la experiencia que la llevará a exponer durante todo el fin de semana sus producciones en la feria provincial.

"Comencé a tejer a los 5 años, mirando a mi mamá hacerlo al crochet. Luego tuve varias experiencias en lo textil, hasta que conocí el telar y me enamoré", relató. 

Gisela utiliza materia prima fabricada en la provincia: adquiere lana industrializada desde la cooperativa Coprolan, de Curuzú Cuatiá, que combina con lana cruda que su propia madre hila en el uso. "Voy combinando, según qué tan pesada decida hacer la prenda", explicó.

Así, fabrica con sus manos de manera artesanal pashminas, bufandas, ponchos y ruanas, orientadas a un público femenino de 30 a 60 años. "Cada artesano conoce a su público, no es para un mercado masivo, porque lo artesanal tiene un valor agregado. Para poder vender hay que feriar, salir del lugar de uno. En el cara a cara con la gente uno puede mostrar mejor lo que hace y los clientes pueden tomar contacto con todo ese trabajo que hay detrás de cada prenda", detalló. Sus creaciones tienen variados precios, pero a modo de ejemplo precisó que una pashmina puede rondar los $ 6.000, algo que en la oferta de mercado de la moda masiva puede costar 30 % menos y no cuenta con la dedicación exclusiva en cada prenda.

"Parte del proceso es teñir la lana. Lo hago sola, con tintes naturales. Voy utilizando yuyos, como la marcelita, algo que se recolecta de los campos de la zona. Aporta un color espectacular a la lana. También utilizo cáscaras de nueces, de cebollas y con la cochinilla (un insecto) conseguí una paleta de colores única para los tintes rojos y fucsias", describió.

"Las prendas son lavables, se tiñen con mordientes para que luego no se destiñan. Son prendas delicadas que duran igual o más que una industrial", detalló al final.

Ayer por la mañana comenzó en Empedrado el armado de los puestos que albergarán a más de 400 artesanos desde hoy y hasta el domingo. Allí se podrá exhibir, comercializar y también premiar por parte del Gobierno provincial a los trabajos de maestros artesanos que utilizan técnicas ancestrales y también también más modernas utilizando cuero, metal, plantas y fibras naturales para cestería, madera y alfarería, entre otras. Mañana, a las 21, se realizará la apertura oficial de la feria y se hará entrega de los reconocimientos.