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HISTORIA DE VIDA

Nicolás Lanser, maestro rural europeo que enseñó a generaciones

Esta es otra historia de aquellos que hicieron la patria. Un inmigrante que se radicó en estas tierras y ayudó a construir con su trabajo diario la identidad de un pueblo que celebra más de 133 años de historia.

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Foto: Gentileza

Colonia Progreso, ocupada por familias de inmigrantes que  vinieron a radicarse en Corrientes a principios del siglo antepasado y que, muchas veces, con una mano atrás y otra adelante  pudieron criar a sus hijos.

La historia de esta colonia comenzó en 1888 con unas 30 familias que se radicaron al sur de Bella Vista. Cada una de ellas recibió una parcela de tierra de unas 25 hectáreas que podían labrar para propio usufructo.

Holandeses, belgas y alemanes se asentaron en esas tierras. Aunque el idioma siempre es una barrera, no fue mella para que siguieran adelante. Pero a falta de una escuela en la zona, cerca de 1910 Nicolás Lanser se asentó en el paraje y comenzó a dar clases en su propia casa aprovechando, entre otras cosas, que hablaba 7 idiomas.

Oriundo de Luxemburgo y padre de 13 hijos, primero estuvo radicado en Brasil para luego venir a Argentina y recalar en la zona de Bella Vista. Marta fue la esposa y compañera de Nicolás durante toda su aventura docente.

"Ejerció como maestro allí y con Marta llegaron a tener 12 hijos, más 1 hija de soltero de mi abuelo. Él siguió trabajando junto a los inmigrantes, a quienes les daban en una colonizadora 25 hectáreas de tierra a cada familia.

Eran 500 por 500 metros donde tenían arados, bueyes, semillas y lo necesario para subsistir", cuenta a República de Corrientes Armando Lanser, nieto del maestro rural.     

"Él hizo un examen para ser maestro rural, hablaba algo el español pero en realidad sabía 7 idiomas", explica Armando. El diploma, al que accedió este medio, da cuenta de que en 1909 fue acreditado como auxiliar y maestro rural en la provincia de Corrientes.

 Nicolás Lanser trabajó como maestro rural hasta que murió en la década del 30. "Cuando falleció le debían 36 meses de sueldo, pero él seguía enseñando".

La escuela-casa hoy es la escuela 22 del pueblo y funcionó en edificios de los Lanser hasta la década de 1970, cuando bajo la gobernación de Navajas Artaza se mudó a un edificio propio, y luego fue nuevamente mudada y reedificada.

Por esas cosas de la vida, la mamá de Armando era también maestra y recaló como personal único en 1949 en Colonia Progreso y se jubiló como directora de la escuela que el abuelo de su esposo fundó.

Escuela Nº 22  Independencia

El centro neurálgico de las actividades sociales de la comunidad es la Escuela N°22 Independencia, que fuera fundada a merced del trabajo iniciado por Nicolás Lanser. Allí se realizan muestras en las que las colectividades exhiben fotos y otros recuerdos relacionados con su presencia dentro de la colonia. 

Justamente allí funciona, por iniciativa de propios estudiantes secundarios de la institución, el Museo Escolar Tuyá Porá. Desde 2012 rescata los elementos que usaban los primeros habitantes del paraje y cuyo valor histórico es relevante para la identidad del pueblo: planchas de ropa y máquinas de coser traídos directamente desde Europa, herramientas para trabajar la tierra o quitar las plagas de los cultivos.

El 14 de agosto, Colonia Progreso cumplió 133 años. Se sitúa a unos 15 kilómetros al sur de Bella Vista. Y fue fundado por un plan gubernamental implementado a partir de la empresa Colonizadora de Corrientes (perteneciente al exgobernador Mariano Loza).

El pueblo abarca una superficie de 8.178 hectáreas. Originalmente la colonia fue dividida en 321 concesiones otorgadas a cada una de las familias que llegó para afincarse en la zona. Nicolás Lanser trabajó de maestro, justamente, por la necesidad creciente de dichas familias. 

Temas en esta nota

COLONIA PROGRESO BELLA VISTA
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