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PRODUCCIÓN | EXPOSICIÓN NACIONAL DE RAZAS

Corrientes, exportadora de genética y de capital humano para la ganadería

Ramón es de La Cruz. Salió de su pueblo en 1986 a buscar oportunidades laborales en Buenos Aires. Hoy se destaca como responsable de genética de una cabaña cordobesa. Su historia, en primera persona. 

Capital humano. La labor de cabañeros y peones, destacada por los empresarios ganaderos. Crédito: Sergio Galarza

Desde los campos de la cabaña La Sultana, con 700 hectáreas en Bell Ville (Córdoba) y una extensión similar en Quebrachal (Salta), salen desde 2012 una consecución de ejemplares premiados por su calidad genética en raza Brangus y Angus, que se exportan en modo de semen, embriones y animales desde Argentina para toda Latinoamérica y el mundo. Entre los países a los que se los comercializa se cuentan Uruguay, Paraguay, Colombia y Brasil.

Se trata de una sociedad familiar, una empresa que no es de las más grandes, pero que sin embargo marca la diferencia. 

En la primera jornada de juras, uno de sus ejemplares obtuvo el premio de Reservado de Gran Campeón, y para ellos la tarde del domingo fue una fiesta. 

“Es el resultado de muchos años de trabajo. La Sultana tiene 58 años de existencia y en este 2021 los remates de La Sultana están en su aniversario número 50”, destacó Dante Gropo, propietario de la cabaña cordobesa.  “Mi padre empezó con esto hace 58 años, le seguí yo, y ahora también mis tres hijos varones y mi hija mujer. Mis nietos van encaminados a  dedicarse a la ganadería. Y en esto, la familia quiere decir mucho, sin ese acompañamiento todo esto no sería posible”, valoró.

De descendencia piamontesa, los Gropo valoran mucho a la familia. Y también la dedicación al trabajo. Quizás sea por eso que a la hora de contratar personal para sus estancias apostaron por incorporar a familias enteras a la actividad. “En Córdoba son cuatro familias, todas correntinas. Tres de La Cruz y una de Virasoro. En Salta, son tres familias lugareñas las que atienden la actividad”, precisó el cabañero. 

Para él, “el 80 % del éxito tiene que ver con el aporte del recurso humano. Ellos le ponen esa pasión, se ponen la camiseta, los elegí por esa vocación pero también porque son buena gente. Sin  buena gente, nunca vas a obtener buenos resultados”, destacó.

Mauri, Andrés, Ramón,  Roberto, Pino y Florencio son algunos de los trabajadores que La Sultana tiene al frente de la producción de genética en sus campos. 

“Ramón (Brítez) es un correntino de alma. Trabaja con nosotros desde hace 15 años. Creció con nosotros y la cabaña creció con él. Todos son muy buenos muchachos”, sostuvo el empresario. 

Exportar genética y capital humano

En la Exposición Nacional de Razas, que se desarrolla desde el domingo y hasta el próximo viernes en el predio de la Sociedad Rural de Corrientes en Riachuelo, confluyen “los ejemplares que mejoran el rodeo de todo el país. Lo mejor de la genética ganadera está acá, reunida en Corrientes bajo este tinglado”, señaló Tiziana Prada, presidenta de la Asociación Braford Argentina, a República de Corrientes.

“Esta provincia tiene la mayor población de Braford del país”, sostuvo la referente. En tanto aseguró que la Sociedad Rural de Corrientes y en especial el predio de Riachuelo son, para Braford, su “propia casa”. “Crecimos junto a esta Sociedad Rural. Nuestro eslogan dice: ‘La raza que más crece’. Y lo hace junto a la ganadería de esta provincia”, sentenció Prada, quien a su vez como cabañera ejerce su actividad en campos correntinos, cercanos a los esteros del Iberá.

“Corrientes es ganadera. Acá se vuelve a la tradición, la gente sabe de vacas”, sostuvo. 

Entre otros conceptos, Prada recordó que es la venta de genética “uno de los puntos que más suma como exportación para el producto bruto de Corrientes. Tanto en embriones como en reproductores”. Pero también resaltó que la provincia se constituye como una “exportadora de referencia de capital humano. Hay muchísimos pedidos de cabañeros y peones correntinos porque es gente que entiende de ganadería. Saben diferenciar una vaca de otra, entender qué le pasa a los animales, conocen el manejo, tienen esa sensibilidad y conocimiento incorporado”, sostuvo.

Pero “al final del día no se hallan, siempre quieren volver a su tierra. Muchos son los cabañeros que, siendo de Corrientes, luego se van a recorrer el país con su conocimiento de hombres y mujeres de campo”, aseguró Prada.

Cruceño de alma. Ramón Brítez trabaja a cargo del rodeo en La Sultana, en Bell Ville, Córdoba. Crédito: Sergio Galarza

Las ganas de crecer y la añoranza que perdura

Ramón Brítez salió de su La Cruz natal en 1986 a buscar oportunidades laborales que por entonces no encontró en su pueblo. Así, hace ya 35 años que vive lejos del pago. Sin embargo, vuelve  cada año, a veces hasta en dos oportunidades.

Su historia, como la de su familia, es uno de los ejemplos de superación y dedicación a la actividad ganadera que se destacan -entre tantísimas otras- esta vez, en la cabaña La Sultana, que cosechó el domingo el premio de Reservado de Gran Campeón en la Exposición Nacional del Ternero de Brangus.

Y gran parte del mérito, se relaciona con su trabajo.

Ramón se incorporó a la empresa en 2007, con la experiencia de manejo de hacienda que tenía desde joven y que lo llevó a vivir más de 12 años en Buenos Aires, Laspiur y Las Varillas (Córdoba) y luego a Bell Ville, en los campos de La Sultana. “Sin saber nada de genética, me incorporé a esta actividad en 2011, dentro de la misma empresa. Desde 2012 comenzamos a salir a exposiciones, hemos obtenido premios. Siempre estamos entre los primeros y eso es una gran satisfacción. Como correntino, yo siento el orgullo de que las cosas salgan bien. Que la cabaña se quede conforme con el trabajo que yo hago, que uno también vaya para adelante buscando su futuro”, relató Ramón a este medio.

“La cabaña me dio la oportunidad de sacar lo mejor posible de la experiencia, de mostrar todo lo que fui aprendiendo. Ellos se dieron cuenta de que yo quería crecer y valoraron eso”, remarcó.

Con un hijo egresado de la Escuela Agropecuaria de Córdoba, ya integrado a la actividad pero “orientado a los fierros, a él le gusta la maquinaria agrícola”, y otra hija a punto de recibirse, para Ramón la vida en el campo y las oportunidades de profesionalizarse solo le dan “satisfacciones”, sostuvo.

Sin embargo, para este cruceño, el pago nunca se olvida.

“A mi pueblo lo extraño mucho. Me corren escalofríos cuando lo mencionan o lo recuerdo. Siempre que puedo, vuelvo. Tengo una hermana (que para mí es sagrada) viviendo allí y también a mis tías. Además de otros dos hermanos en Paso de los Libres”, comentó. 

“Venimos de una familia muy humilde. Tuvimos que salir de allí para buscar mejorar. Aunque a veces me pregunto: ¿por qué no intentamos  crecer en nuestro pueblo? Yo conservo las ganas de volver, quizás lo haga en un futuro”, reflexionó.

Al final, valoró el respaldo de su familia de origen, tanto como la de su esposa y sus hijos para concretar la posibilidad de desarrollarse en una actividad que ahora, desde su incorporación a La Sultana, no para de cosechar premios. 

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